Desde nuestro Área de Empleo y Servicios Sociales queremos reivindicar el Día de la Mujer, sensibilizando sobre cuestiones que nos siguen afectando y conductas que hay que identificar y ponerles nombre para desnaturalizarlas, mantener una mirada crítica sobre el entorno y acompañar a las mujeres, a las compañeras, cuando se detecten estas actitudes.
Los micromachismos se definen como actitudes, comentarios y gestos que ocurren en la vida cotidiana y que refuerzan las desigualdades entre hombres y mujeres. Son conductas machistas que suelen pasar inadvertidas debido a su sutileza, pero que sirven para mantener estructuras de dominación masculina y el sistema patriarcal. Aunque a menudo se minimizan o se tachan de “exageraciones”, tienen efectos perjudiciales en la salud mental de las mujeres, socavando su autoestima y afectando su desarrollo profesional.
Para detectarlos en el entorno laboral, las fuentes identifican diversas manifestaciones específicas:
1. Prácticas de comunicación desigual
- Mansplaining: Ocurre cuando un hombre cuestiona el conocimiento de una mujer e intenta “iluminar” el discurso de ella con su propia sabiduría.
- Manterrupting: La interrupción innecesaria del discurso de una mujer por parte de un hombre.
- Gaslighting: Hacer creer a una mujer, de manera muy sutil, que está loca o que sus percepciones no son reales.
- Infantilización: El uso de diminutivos o apelativos como “guapa”, “cielo” o “cariño” para referirse a las compañeras, lo cual socava su autoridad y experiencia profesional.
2. Asignación discriminatoria de tareas y roles
- Bropiating: Se produce cuando un hombre se lleva el mérito por una idea o iniciativa que originalmente tuvo una mujer.
- Tareas “invisibles” o de servicio: Pedir habitualmente a las mujeres que tomen notas en las reuniones o preparen el café, a pesar de tener el mismo cargo o funciones que sus compañeros varones.
- Encargos extralaborales: Delegar exclusivamente en mujeres la organización de celebraciones o la compra de regalos de cumpleaños para el equipo.
3. Trato verbal y juicios de valor diferenciados
- Asimetría en el trato: Referirse a los hombres por su apellido y a las mujeres por su nombre de pila.
- Comentarios sobre la apariencia: Criticar la ropa o el aspecto físico de las compañeras (ej. “deberías maquillarte un poco”), algo que no se hace con los compañeros hombres.
- Invalidación emocional: Utilizar bromas sobre la menstruación (ej. “¿tienes la regla?”) para desestimar las emociones o reacciones de una mujer.
- Sesgo de aprecio: Juzgar la asertividad o exigencia como cualidades de liderazgo en un hombre, pero etiquetarlas como “agresividad” o ser “mandona” en una mujer.
4. Paternalismo y cuestionamiento de capacidades
- Desacreditación sutil: Realizar pequeñas risas o comentarios cuando una mujer habla, o cuestionar su autonomía con frases como “¿Estás segura de que puedes hacerlo sola?”.
- Sesgo de rendimiento: Tender a infravalorar el trabajo realizado por mujeres frente al de los hombres, obligándolas a “demostrar el doble” para ser consideradas igual de competentes
